Historia del teatro

Historia del Teatro Bretón de Sepúlveda

Con objeto de que los sepulvedanos conozcan algo más de la historia del Teatro Bretón, insertamos datos sobre el mismo, en base a los estudios realizados por nuestra ilustre historiadora Carmen Menéndez-Onrubía.

La construcción de la Casa Consistorial de Sepúlveda, realizada en la Plaza del Trigo, obligó a desmantelar el teatro que allí se encontraba hasta el año 1838.

 

La sesión inaugural del actual Ayuntamiento se celebró el 12 de agosto de 1868. Pocos meses después de esta fecha, se tomó el acuerdo de habilitar para teatro un local situado en Trascastillo, que se venia utilizando como almacén de granos. Se pretendía con ello que Sepúlveda no careciese de un lugar donde dar funciones dramáticas, signo de cultura y prestigio.

 

En el año 1879 se constituyó en Sepúlveda la Sociedad "Teatro Bretón?' en honor, sin duda, al dramaturgo Manuel Bretón de los Herreros, que habla fallecido poco antes.

 

El Teatro Bretón, como vemos, no fue construido de nueva planta. Por ello presenta una estructura inusual para los teatros de aquella época. Su planta rectangular responde al uso primitivo al que secularmente se había destinado desde finales del siglo XVI, que no fue otro que el de almacén de granos, panera o alhóndiga.

 

 

A principios del siglo XX, el Teatro Bretón salió a subasta. El único que acudió a la licitación fue Francisco Revilla Gómez, que ofreció 251 pesetas. Este sepulvedano cedió posteriormente el edificio al Ayuntamiento con la condición de que no podrá destinarle a otros usos que al de teatro para la localidad.

 

Los estudios que ha realizado Carmen Menéndez-Onrubía sobre el Teatro Bretón dejan entrever que, en realidad, el que estuvo detrás de aquella operación protagonizada por Francisco Revilla Gómez, jornalero de profesión, fue Esteban Sanz y Sanz, una persona que disfrutaba de una situación económica más que desahogada. A su condición de rico comerciante (mercería, quincallería...) y propietario de distintos bienes raíces en la localidad, unió la fortuna de su esposa, Eulalia Velasco Amatriain, única heredera de sus padres, Cayetano Velasco Vega y Eulalia Amatriain Pascual.

 

Como reconocimiento a su labor en la operación, el consistorio sepulvedano concedió a Francisco Revilla Gómez el puesto de encargado de la limpieza del matadero público, pasando así a ser empleado del Ayuntamiento con unos ingresos mensuales fijos.

 

El Teatro Bretón siempre se ha mantenido como teatro. El recinto estaba distribuido en dos alturas: patio de butacas y corredor galería. Luego, en el año 1962, y debido al auge del cine, el Ayuntamiento decidió realizar una reforma cuyo objeto principal era adaptarlo para cinematógrafo. Finalmente, en 1974 se realizó una profunda transformación del inmueble que supuso un cambio sustancial de su configuración arquitectónica, llegando incluso a demolerse la planta superior.

 

La rehabilitación que ahora ha terminado, dirigida por el arquitecto Juan Aguirre Vila-Coro, pretendía recuperar la configuración arquitectónica original del Teatro Bretón, dotando al espacio de las últimas innovaciones en iluminación, acústica y seguridad, persiguiendo así la mayor comodidad posible para los espectadores.

 

A partir de ahora, el Teatro Bretón, que tiene incorporados varios sistemas de calefacción y refrigeración, cuenta con modernos aseos, y tiene una capacidad de 203 plazas, de las que 150 estarán en la planta baja y 53 en la planta alta, en cuyo centro se situara la cabina de control.